Con el sobrenombre de "Doctor Ascenso", llegaba el chellino José Carlos Granero Granero en sustitución de Félix Sarriugarte. Se había ganado el sobrenombre con innumerables ascensos, la mayoría de Tercera a Segunda B, y ascensos con Alicante y Ponferradina.
Empezaba con fuerza pero posteriormente se desinflaba, cayendo derrotado por 1 gol a 2 ante Tenerife. Discutidas fueron decisiones tales como sentar en el banquillo a Dani Barrio en detrimento de Orlando, cargarse a Mantovani varios partidos de las alineaciones y la desaparición de confianza en hombres como Cerrajería o Iker Alegre. A pesar de ello el equipo ganaba y concluía la fase regular en tercer puesto. Tocaba Albacete, el más flojo de los terceros, y se pasaría con sufrimiento. Tras un gran partido en la ida, no sin sustos incluidos (paradón de Orlando a Calle o tiro al palo del mismo) se pasaba a la vuelta donde un absurdo penalty y un error infantil de Orlando daban vida a un Albacete que había sido empatado con un gol de Manu Busto. La mala suerte haría que el Oviedo se enfrentase al rival más potente de todo el sorteo, la SD Eibar, que vapuleó al Oviedo ida y vuelta sin respuesta alguna del Doctor Ascenso. Se había muerto el primer paciente.
La directiva (que días después dejaría el cargo) renovaba a Carlos Granero, con la condición de ascender. Granero contraindicó que era necesario quedar primeros, por lo que necesitaba un equipo para tal fin. Dicho y hecho. Presupuesto más elevado de la categoría y comenzarían por las bajas, algunas incomprensibles. Cerrajería, Iker Alegre, Baquero o Dani Barrio dejaban el club azul. Que mejor manera que dar esas bajas por teléfono a las 11 de la noche... incluso el "hastag" #CarmeloFacts llegó a ser "Trending Topic". El guadañazo del ayudante del Doctor Ascenso, osea, el "Enfermero Ascenso", hacía preveer un equipazo espectacular. Las conversaciones de la gente eran: "Jod**, si se cargan a Gálder nos han de traer un pelotero de la host**".
Las noticias se sucedían y un día a las 12 de la noche Aitor Sanz comunicaba al club una decisión sorprendente y definitiva. "Me voy a Tenerife", dijo el mediocentro. No apareció contraoferta y a los señores del cuerpo técnico no se les ocurrió otra cosa que decir "quién no esté implicado al 100%, fuera". Se lo dicen a un tío que con ofertas se quedó el año de la ampliación, que convenció en su día a 20 personas para que no reclamasen lo que era suyo... y más cosas. Y yo futbolísticamente nunca comulgué con Aitor al 100% hasta la última temporada.
Para contrarrestar esa baja, el club oficializaba la llegada de Salva, días después de la de David Alba, experimentado lateral del Albacete, jugador por el que yo dije que "es muy top". Llegaban hombres como Susaeta (dos años atrás en primera), Annunziata o Erice (Europa League), Eneko (jugó con Guardiola)... El proyecto era ilusionante.
Granero vendía las intenciones de "ser primeros" y defendía su idea de "jugar a fútbol bien, tener el balón". primer partido en Burgos, sensaciones espectaculares a pesar del 1 a 2. Sergio Rodríguez era el nuevo Roberto Carlos, Pardo Beckenbauer...
Llega el domingo siguiente y petardazo ante el Noja. Van ganando 2 a 0 y les dejan empatar. Eso al Doctor Ascenso no le preocupa. El equipo sigue sufriendo en casa y ganando bien fuera hasta que llega el, para mi, primer punto de inflexión.
Quizá el ridículo más espantoso del Real Oviedo en toda su historia en segunda B. Ante un arbitraje con carácter y un golpe de inteligencia de David Alba, el Zamora se queda con 8. El Oviedo tiene diez minutos para anotar un gol ante 8 jugadores. El equipo se aturulla y, a pesar de tener espacios por las bandas, entra por el centro. A pesar de ser más inteligente sacar los córners en corto, Eneko los cuelga. Granero no reacciona y el Oviedo empata justamente.
"Es muy difícil jugar contra 8 hombres". Granero comenzaba a sacar la máquina de las milongas soltando una espectacular. En vez de decir: fui gilipollas por no decir a la plantilla que entrasen por banda, suelta una excusa. Sigo sin verle la dificultad... El técnico recibe el primer ultimátum: "O ganas el siguiente o te vas a la calle".
El Oviedo vence en León sólo gracias prácticamente al impresionante partido de Eneko Fernández, quizá el mejor desde que juega de azul, y recibe ilusionada la afición la prueba de fuego: Racing de Santander. Paco, su entrenador, siempre muy anhelado por la parroquia carbayona, entrena a los cántabros, los cuáles encuentran un filón brutal en la idea de Granero de jugar con un solo mediocentro (Salva) y en los primeros 15 minutos el resultado es de 0 a 2, pudiendo ser de 0 a 4 incluso. En la segunda parte, debido al relax del Racing, los azules están a punto de empatar pero reciben el tercero y al final recortan.
Aquí el "Doctor Ascenso" pasa a ser el "Doctor Excusas", declarando sorprendentemente que "la presión del Tartiere nos devora". Un estadio que sí, tras ir perdiendo 1 a 3 se cebó con Sergio Rodríguez y Eneko (jugaban en el lado de la tribuna más beligerante) recibiendo contestación del primero (intolerable). De no ser por este hecho, la gente no habría protestado más sin duda.
El Oviedo sigue dando tumbos hasta el partido del Molinón donde, un segundo gol, por el árbitro y dejadez, priva al Oviedo en el descuento de un punto. Granero vuelve a tener excusa (gol ilegal) y sigue en el cargo aunque recibe el segundo ultimátum. Salva los match ball de Mieres y Burgos y hace el ridículo en Noja empatando con un equipo con varios juveniles y sin ver un euro, a punto de deshacerse.
En la reanudación ante el Ferrol, un planteamiento derrotista (6 defensas con Iván Rubio y Eneko en los laterales) encaja dos goles de película de terror que ahora estudiaré.
El primero, Eneko hace la línea del fuera de juego (normal, no es lateral) y el segundo Pardo regala un balón y hace que Alba haga una falta que anota el Ferrol. Pardo se autoexpulsa y continúa su vía crucis con la grada, merecido o no.
No se lo pierdan, para el Doctor Ascenso ahora "es muy difícil jugar con 10, no se dan 3 pases seguidos". Es difícil jugar contra 8 y con 10 también. Sí, ya...
El consejo saca un comunicado diciendo "no tenemos pasta para echar al Doctor, pero sí se quiere ir nosotros felices oiga".
El Grupo Carso envía a Joaquín del Olmo para ser DD del Real Oviedo. Ante el Tropezón primera vez que SÍ devora el Tartiere a los jugadores, debiendo devorar tal vez al entrenador chellino. Imagen deleznable, partido por suerte vencido. Partidazo en Logroño saldado con un 1 a 4.
Posteriormente, ridículo padre (para mi cierto regocijo) ante otro equipo como el Ourense, con Iker Alegre (descarte azul) volviendo loca a la defensa. Muy bien Granero, volviendo a poner excusas (como no) y siendo derrotado por segunda vez ante el Ourense (el Bayern München de la categoría, pensó el Doctor Ascenso). Ahora Del Olmo daba un ultimátum mucho más serio a Carlos: "o ganas, o te corro" (despedir en México es correr, tranquilos).
¿Qué ocurrió? El Oviedo gana 2 a 0 al Marino y... ¡los luanquinos empatan con merecimiento y no ganan de milagro! 2 a 2 y la gente ni silba. "Total, no van a echar a Míster Ascenso". Pues... ¡Sorpresa! Del Olmo anunciaba en RdP que "a partir de hoy Carlos Granero deja de ser entrenador del Oviedo". La gente se regocijaba, mucha decía que por fin, otra que no servía para nada y otra (como yo) afirmaba que "la destitución llega 15 jornadas tarde, empatar contra 8 jugadores da a entrever que no sabes".
Se despedía rebuznando en sala de prensa (como no) y daba paso al interino (a posteriori míster a todos los efectos) de Rober Robles, del juvenil, ahora conocido como "Don Roberto", "Señor Robles" o "El puto jefe" por los amigos. No me empalmo con él, eh, es por dar un punto épico. Del Olmo destacaba la comunión con la grada (yo soy más de entrenadores de la casa que de fuera, para que os voy a engañar).
Todos estábamos tranquilísimos hasta que el día 3 de marzo el Doctor aparece en el aire, el Radio Goles en el programa El Penalty.
Para empezar, a la pregunta de si un cambio de laterales es una cagada del entrenador en la alineación inicial (por Ancelotti en el clásico) contesta que él nunca lo ha hecho. Para después al respondérsele con "tu es que no tendrías tanto banquillo" él deja entrever que aún así. Posteriormente al preguntársele por Mourinho afirma que "no me ha aportado nada tácticamente". Amigo, yo soy de Mourinho, pero sí no has cogido nada de uno de los mejores entrenadores del mundo vas a estar muy muy fastidiado.
Tras estos aperitivos, pasa al plato fuerte: El Real Oviedo. Se critica nuestra ansiedad, los proyectos rápidos (15 entrenadores, 150 jugadores de los que él y el Enfermero Ascenso se cargaron unos cuántos) y habla de los proyectos a medio plazo cuando él no dejó funcionar el de los Cerrajería, Alegre... Sigue defendiendo que "jugadores necesitan ir al psicólogo por la presión del Tartiere" (somos unos mala gente, es lo que tiene), "la presión del Tartiere fagocita futbolistas" (le gustó lo de la presión al chellino) y defiende que "los números fuera de casa son los cuartos mejores de España, en casa no, por algo será". Disculpe, Doctor, pero otros años el Oviedo reventó temporadas por malos resultados fuera de casa (descenso a Tercera, Pacheta, Pichi Lucas...) así que ese dato no es del todo cierto.
Para terminar, suelta mentiras de la magnitud de "en el partido frente al Racing de Santander nos insultaron ya en el calentamiento", seguro que no se dio cuenta de que esos insultos venían del fondo de los seguidores cántabros.
Mi opinión sobre este auténtico personaje es que aquí llegó pasado de vueltas y se pasó más, ha estado durante toda la temporada vendiendo humo al personal (normal que luego la gente presione, si les dices que vas a ser primero) y ha caído a niveles ético-profesionales de la altura sorprendente del Lobo Carrasco. Un supernova en toda regla este Granero.
Otra cosa que seguro que le jode es que un niño de 26 años sin puta idea de entrenar un equipo de adultos le está dando desde la distancia lecciones de fútbol.
En fin Doctor, no diste con la receta y te vas soltando pestes del paciente, de todos modos yo soy más elegante que todo eso y te deseo suerte allá donde vayas. Eso sí, te aseguro que en tu vida volverás a entrenar algo más unido que el Real Oviedo que cogiste. Gran oportunidad desaprovechada.
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